Mirad este dolor. Aquí se escancia todo:
son tres
fotografías quietas sobre la cómoda
y una humilde y temblante lamparilla de aceite.
Aquí quedan los besos, las historias, los sueños.
Tantos afanes, luchas, ilusiones, deseos,
están, carne de tierra, al pie de los
cipreses
dando aliento a la muerte. Pero aquí sólo esto:
un sencillo
homenaje junto a unas
flores frescas
a quien fueron vida y hoy son solo memoria.
Mi pájaro de llanto revolotea entre ellas,
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