Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: Si yo quisiera.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
A la luna, el lobo al asno espulga.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
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