SAN PEDRO DE MERIDA: A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada...

Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.

Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: Si yo quisiera.

Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.

A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.

A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.

A la luna, el lobo al asno espulga.

A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.