SAN PEDRO DE MERIDA: Tritemo dividía las ciencias ocultas en tres partes...

Esas maravillas que existen en la vida del hombre, al individuo corriente le embrollan su existencia. Porque son una imposición recóndita para su propia certidumbre dentro del Universo legítimo en que vegeta.

El no se conectará con este galimatías hasta que no se vea retenido por un menoscabo orgánico forzoso.

Al compasivo mortal cuando le aprieta la necesidad y la angustia por hallarse enfermo, ó vaciado socialmente por otras causas, enseguida reivindica el amparo de los símbolos religiosos y milagrosos.

Esa energía sobrenatural es la que domina en exclusividad al hombre conferido de autoridad en estos insólitos dominios.

Desde ese preciso instante el oficiante trata de reemplazar la vía de su adverso destino.

Ese extraño y poderoso influjo nos advierte de que existen personas dispuestas a socorrer a los demás, en lo que constituya un sufrimiento físico o moral.
Con sus percepciones é insólitas potestades atempera el destino y la última etapa de la persona necesitada de auxilio.

Me presentaron al hombre de la rosa en un día de abrasadora canícula en Orlando EE. UU., en una conferencia de especialistas que trataban de analizar los prodigios insólitos de la historia conocida del hombre.

Después de charlar un rato me cité con él en mi oficina particular, que la secretaria de organización de la conferencia me había ubicado, para que cambiásemos los conocimientos entre todos los especialistas que participábamos en ella.

El hombre de la Rosa no aparentaba tener nada de extraordinario, sino al contrario. Era una persona muy normal, más bien baja pero con un saludable aspecto. Cuando me hallé frente a él me pareció turbado como si estuviera intranquilo por algún motivo.
Después de cumplimentarnos brevemente, nos fuimos a comer a un restaurante contiguo al palacio de congresos y sentados de espaldas a la sala pedimos la carta.
Mientras esperábamos los platos le pregunte por sorpresa si podía sondear en mi estado anímico personal. El hombre de la rosa un poco atónito por mi anómalo requerimiento me preguntó:

- ¿Cómo un individuo con su preparación y el nivel científico que tiene usted, precisa de un nuevo exégesis de su patología clínica?

Sorprendido por su clarividencia, pregunte ansioso, si me quedaba tiempo para finalizar mis experimentos.

Entonces el hombre de la Rosa tomó una de mis manos y situó una suya sobre una mía con sus ojos cerrados.
En ese preciso instante, sentí que un calor suave subía por todo mi organismo desde mis pies hasta mi cabeza. Y al instante se calmaron de repente todas mis preocupaciones. Se calmó de tal modo mi organismo, que olvide del todo mis personales angustias.

Al apartar su mano de la mía, el hombre de la rosa observo distraído el comedor.
Después volvió la mirada hacía mí y me pidió que aunara mis pensamientos y que ensayara de transferirle el deseo más poderoso que yo alcanzara lograr para continuar viviendo.

Yo entonces sometí mi mente al ansia de vivir que tenía y transitado un minuto el hombre excitó su lucidez diciéndome:

- ¡Lo ha logrado, mi amigo!
Tendrás todo el tiempo que necesite la causa de tu trabajo, que es imperioso y ventajoso para la comprensión y la paz entre humanos.
¡De tú enfermedad, sanarás!.
Y tú mi amigo, partirás hacía tu destino cuando el número nueve que tu tienes entre en contacto con el cuadrado que de verdad te pertenece.

Después de alejarme del Hombre de la Rosa comencé a razonar mis emociones.

El día antes a la entrevista, uno de los científicos que asistía al congreso me insinuó que utilizaba este hombre trucos con sus manos.

Yo la verdad sea dicha en el período en que estuvimos sentamos juntos no noté ninguna rara conducta en él.
El hombre no me comunicó nada relativo a mi grave enfermedad en concreto, sólo y simplemente me anunció que sanaría, sin más preámbulos.

Dos meses más tarde, Baliten, un veterano físico cuántico y yo, asistimos a un debate sobre poderes paranormales en televisión.

Cuestión en la que mi amigo el físico es muy escéptico.

Pero cuando le hablé del hombre de la rosa me citó aparte y me refirió que había realizado difíciles experimentos con ese hombre y que esté le había demostrado que poseía un poder mental prodigioso.

Por mi parte diré a secas, que sin ninguna terapia especial se curo mi dolencia extrema y los médicos al evidenciar mi curación prodigiosa se sorprendieron del oportuno saneamiento y lo atribuyeron a una mutación metabólica.
Yo que conocía la verdad, enmudecí, y como respuesta al prodigio, dedique apresuradamente mi vida a la ayuda de los demás en silencio.
Ese tributo será mi retribución a la especie humana, hasta la última etapa de mi vida.

Yo he aceptado por mi experiencia personal que el hombre de la rosa tiene extraordinarios poderes.
¿Pero de donde le emanan los poderes?.
Creo que si hay respuesta, habría que buscarla en nuestro subconsciente.

Un especialista ha llegado a la conclusión de que los fenómenos posterguéis tienen la vida en otro plano del cosmos, pero cómo son todos de origen humano, necesitan retomar la energía de los hombres orgánicos vivos antes de volver a ser formas dinámicas.

Sea cual sea la veracidad de ello, es factible que el raciocinio humano almacene esa energía, para que alguien con poderes la transforme en energía limpia y que éste la aplique en beneficio del propio humano acarreador.

Si esas potestades moran en los sedimentos del sentido humano.
¿Que crean en aquel lugar?.
¿Las poseen los pensadores ó sólo se encuentran a disposición de los que sepan manejarla?.

Podemos encontrar una respuesta parcial en otra experiencia que tuve con el hombre de la Rosa el único discípulo vivo de Setroc.

En el verano del año 2000, el hombre de la rosa se hallaba dentro del Instituto del Progreso del Hombre que está en un distrito limítrofe de París.
Cuando un amigo mío que participaba en las sesiones de danzas exóticas me comentó que se hallaba aquejado de disentería crónica desde hacía varios días, pero sintió algo, que le forzó a asistir a las sesiones a pesar del agotamiento que tenia.
Esas dificultosas danzas exigían a todos los participantes una concentración y ligazón física notables.
Al comenzar la actuación, este se vio acometido por un desfallecimiento general de su organismo. El moverse era para él una agonía, pero una mirada del hombre de la rosa, que cómo espectador veía el ritual de las danzas le forzó a seguir bailando. El instructor se puso de repente a bailar una danza tan enredada que los alumnos terminaron por renunciar a bailarla.
Sin embargo mi conocido y amigo bailarín continuó la danza tan frenéticamente como si los ojos fijados en él hombre de la rosa fuesen los que le forzasen ha permanecer bailando y de pronto sintió como una ola de dominio inmenso penetraba en su organismo y fue de tal fortaleza, que toda la debilidad que antes tenia se volatilizó en un instante.

Parecía haberse hecho sobrenatural.

No apreciaba ninguna debilidad, ni le causa-ba el baile ningún esfuerzo y se sentía liviano co-mo si no tuviese peso alguno.

Cuando finalizó la clase, mi amigo decidió analizar el poder que se había apoderado de su cuerpo.

Entonces decidido, tomó una pala y empezó a cavar un hoyo en el jardín a un ritmo que le hubiera dejado exánime en tres minutos.

Pero nuestro hombre siguió ahondando más y más durante más de cuatro horas sin debilidad física alguna.

Algo más tarde se tropezó en el jardín con el hombre de la rosa que se hallaba de paseo y sin ningún protocolo le inquiero sobre el poder de la voluntad humana.

La voluntad sensitiva más elevada es la que el individuo debe ampliar, le objetó.
Hay ciertos seres humanos que nacen conectados a la reserva ó condensador de la energía Universal.
Si deseas probar cuánto poder tiene el ser humano sobre su propia inteligencia, te sorprenderías.
La energía almacenada por los humanos durante su vida en el cerebro escapa hacía el Universo al morir su cuerpo orgánico y se almacena en el ecosistema y siempre está a la disposición de algunos hombres.

- Ordena a ti mismo que sientes un poderoso deseo de asombrarte y al instante te verás embargado por la admiración, cada árbol, cada cosa que vieras, la considerarías disímil y diferente.
De tal manera percibes el entorno, que conseguirías transitar miles de veces por idéntico lugar sin dejar de sorprenderse y asombrarse.

- Si pensaras en tener temor a alguna cosa, comenzarías a tiritar de tal manera, como sí un espantoso terror te oprimiera por todas partes.

Si piensas con ternura, te verás anegado de afecto y humanidad.
Con unos visos que te harán vislumbrar que jamás habías tenido la más lejana idea del calado y del alcance del afecto.

El amor se hallaba en todas las cosas.

¿Cuál era el insólito poder que era capaz de avivar en otras personas?

El hombre, cuando domina la intranquilidad se acomoda a cada recoveco de su necesidad sin más.
Es a partir ese instante cuando el hombre puede transferir a los demás mortales su energía, ajustada en forma de auxilio activo.

No es tan misterioso como parece.
Su forma más conocida se llama “segundo hálito”.

Todas las personas están habituadas a sentir cada día cómo está su estado anímico.

Los seres vivos notan cada día las energías adormecidas en el interior del cuerpo, y a pesar de los continuos estímulos por verlas aparecer a la luz, no pueden conseguirlo.

Muchas personas sienten como si gravitara encima de ellos un nimbo que les mantiene por debajo de su capacidad de seguridad, de cordura, de albor, de lógica o de solidez de laudo.

Cotejados con lo que el individuo debería de ser, solamente estamos medio despiertos con la energía personal medio apagada.
Tenemos los potentes impulsos reprimidos, y utilizamos sólo un fragmento muy pequeño de nuestros recursos cerebrales.

Hablando llanamente del hecho humano.
El hombre se halla excepcionalmente lejano de sus propios poderes, teniendo una potestad inmensa que no sabe utilizar.
En otros términos.
Para la vida cotidiana del día a día, los seres vivos nos ponemos unos límites establecidos.

Cuando nuestro agotamiento alcanza ciertos límites, desunimos de forma automática nuestro propio entendimiento y nos sumergimos en un estado de gran indiferencia.
Pero si tenemos un padecimiento ó cualquier otra crisis, nosotros no consentimos que se prolonguen en el tiempo las circunstancias apáticas y repiquetea la alerta de repente, hasta que nuestro cuerpo se acopla por sí mismo vivificando nuestro organismo ó por él contrarió postrándonos más profundamente en la subordinación de esa dificultad.

La verdad está en que nosotros tenemos una vasta reserva de energía. La clave y la respuesta, es el entusiasmo personal, la determinación y un sentido de proponerse las cosas.

Las personas están sujetas a unos grados de fatiga a las que nos sometemos por costumbre cuando todos podíamos ejercitarnos en desplazar esta barrera para que vivamos plácidos en unos horizontes más altos de energía.

¿Cuánto enigma y cuanto misterio humano, están ocultos por la ignorancia y a la rutina?

Pero hay que tener mucho cuidado con el control de la mente del hombre.
Un pensamiento negativo en él puede ocasionarle resultados muy poderosos y malos.

El poder de la inteligencia humana puede ser peligroso si se emplea inconscientemente sin control.

El utilizar el poder del cerebro sin el debido control, puede perturbar la razón del que lo utiliza mal.

Para aumentar los conocimientos, es mejor caminar paso a paso y asegurarnos del resultado paulatinamente antes de seguir avanzando.
Eso es más sensato que dar un salto impensado hacia poderíos que estén más allá del razonamiento y no disponer después de capacidad de revisión sobre ellos.

Cuando comprobamos que la gente que nos rodea no es tan aburrida y mediocre como nos parece habremos efectuado un gran adelanto.

Cuando nos damos cuenta de que nuestro propio cuerpo nos está postergando al aislarnos de cosas de valor que procuran resarcimientos en el mundo que nos rodea. Es llegado el momento de organizar a voluntad el cambio del individuo a la fuerza de los hábitos.

¿Que poder tiene la energía pensante de un hombre que pueda dominar el cerebro de su equivalente?

En septiembre del 1999 el hombre de la rosa se despertó en la noche por causa de una resonancia metálica tintineante.

Al día posterior recibió la noticia de que un colega suyo había muerto de repente.
Cuando visitó a la viuda de su amigo se enteró de que había muerto de un infarto en la cocina cuando estaba preparando un cartucho de monedas para llevarlas al banco al día siguiente.
Su desconsolada esposa encontró su cadáver en la cocina tirado en el suelo que estaba lleno de las mone-das que él estaba preparando.
El hombre de la rosa tomó unas cuantas monedas de su bolsillo y las tiró al suelo de la cocina y el sonido que percibió fue el mismo que le había despertado en su casa.
El supuso que su amigo hubiera pensado en él en el momento de morir y que supo que el sonido de las monedas que golpeaban en el suelo de la cocina le había conducido a él.

Desde aquel día nuestro hombre de la rosa emprendió un estudio exhaustivo de la telepatía.
Con sus experimentos llegó a la conclusión de que el sistema nervioso humano reacciona ante los estímulos del cerebro.
Este proyecta fuertes señales afectivas que se esparcen por el Universo y las reciben las personas a las cuales la señal está destinada.

Los animales están mucho más dotados que nosotros para percibir esas señales.
Los perros perciben las complicadas órdenes de un cerebro humano telepática mente.
Al animal inteligente el hombre lo puede dominar y llegar a un acuerdo mental sin conocerlo.
Lo mismo puede hacer con las personas el hombre, solamente tiene que ejercitarse.

Durante la segunda Guerra Mundial pasó un caso excepcional que inutilizó los poderes de los Servicios Secretos que vigilaban a Hitler.
Mosen era un mago judío que adivinaba el pensamiento en los teatros de Praga y tuvo que huir a Italia para salvar la vida.
Estaba en peligro no sólo por ser judío, sino porque que además pronosticaba, que si Hitler atacaba a la Unión Soviética el ejército Alemán perecería en el empeño.
El dictador alemán por ese motivo puso un interés extraordinario para capturarle vivo y la Gestapo lo consiguió.

Ya en el refugio de Hitler en Berlín, Mosen tuvo que afrontar otro desafío más importante cuando el dictador le probó su capacidad mental.
No era una prueba fácil, Mosen debía penetrar dentro del búnker del dictador Alemán, sin permiso alguno, entre un enjambre de guardias y de policía secreta.

Un día después Hitler se hallaba trabajando en su despacho del búnker, cuando el judío pasó entre los guardias con total frialdad y penetró en el edificio.
Los guardias y los criados le habrían las puertas a su paso con respeto hasta que llegó hasta la puerta del estudio y la abrió.
Cuando el dictador Alemán levanto la mirada, su pálido rostro se quedó frío porque el judío estaba allí.

La explicación posterior que ofreció Mosen a Hitler cuando comprobó que ese judío estaba dotado de superiores poderes psíquicos, es la que sigue:

Por sugestión mental Mosen logró que los guardias de seguridad que custodiaban al Fuhrer creyeran firmemente que su persona era Himmler el temido jefe de la policía secreta.

Tan fuertes eran sus poderes que sin parecerse al jefe de la policía secreta en lo físico, los guardias tuvieron el convencimiento de que lo era.

Las historias relativas a personas con poderes especiales hacen que uno llegue a la conclusión de que son seres con poderes absolutos.

Al hombre moderno le cuesta comprender como funcionan esos hechizos, pero obviamente, el hombre está sólo a un paso del poder psíquico que Mosen ejerció con la guardia de Hitler que le permitió entrar en su despacho.
Lentamente con el paso de miles de años, del sabio chamán de la tribu pasó a ser el brujo moderno.

Esta transformación gradual se da también entre los profetas del Antiguo Testamento como Moisés, Josué, Elías y Daniel.
Es cierto que eran hombres de Dios y que su poder provenía de Él.
Pero resulta significativo el hecho de que con mucha frecuencia intervenían en las pruebas de magia.
Allí demostraban su poder a expensas del mago rival.
Moisés deja caer su báculo frente al Faraón y lo transforma en serpiente. Los magos egipcios hacen lo mismo que Moisés y también sus báculos se convierten en serpientes.
Pero la serpiente de Moisés se come a las otras porque es grande y poderosa.

Elías reta a los sacerdotes de Baal, a pedir a Dios para que haga un fuego Divino debajo del buey del sacrificio.
Elías melodramático ordena al pueblo que empape con un líquido oleaginoso al buey y la leña.
Después Elías invoca a Jehová Dios de Israel que enciende el fuego que devora todo lo empapado. La voluntad de poder aparece a todo lo largo y lo ancho en la historia de la humanidad.
No cabe duda de que tales historias son pura invención, pero otras son tan detalladas y se ha escrito tanto sobre ellas que no parece por completo deberse a la imaginación humana.
El truco que empleó Moisés fue un báculo hueco en donde estaba la serpiente escondida, y cómo era más grande que la de los egipcios las devoró.
En cuanto a Elías el truco es el petróleo.

Capitulo II
EL MÁS ALLÁ
Lo más seguro que tenemos en nuestra vida es que todos tenemos que morir; lo más inseguro es cuándo moriremos. Los filósofos medievales opinaban que a causa de esa total incertidumbre deberíamos estar preparados para su llegada.
La muerte para muchas culturas es un integrante de la vida misma.

Los países occidentales como resultado del proceso tecnológico han realizado el alejamiento de una realidad biológica y fundamental que es la muerte.

Ese proceso tiene su expresión más drástica en la tríada básica de la vida:

Nacer, vivir y morir

No es una casualidad que la eliminación por el hombre del tabú que está relacionado con el nacimiento y la muerte, haya tenido que hacerse a la par que el descubrimiento de lo espiritual.

Según avanza el conocimiento se hace clara la idea de que el nacimiento, la vida y la muerte, están ligadas a nuestro inconsciente.

Cuando Praga era el centro de la magia y su Universidad gozaba de prestigio, su liberalismo había atraído a numerosos maestros, proscritos por sus ideas avanzadas, refugiados del espíritu o de la política.
Todas las tesis se daban cita allí.
Allí estaban permitidos todos los debates y todas las profesiones de fe.

Fausto, Paracelso y Agripa fueron a Praga para estudiar la magia, llegando a una ciudad en pleno desarrollo. Praga atraía también a muchos estudiantes. Las posadas tenían mesa puesta de noche y de día.
La ciudad antigua con su barrio judío, en donde de noche lucia la luz en casa de los copistas.
Praga era la liberal y era la osada intelectualmente, que ofrecía atractivos y tenia maestros de magnifica erudición.

Todo lo que está escondido tiene algún día que estar descubierto, decía Paracelso y Fausto, porque los dos tenían esa divisa.
Así trabajaban con Agripa con textos Caldeos, los manuscritos Persas y los libros de magia Árabes y Griegos.

Los maestros enseñaban en los barrios bajos “las artes dardaneas” que englobaban la lista de las artes siguientes:

La nigromancía (Necromantia)

La palabra mágica (Carmina)

La hechicería (Veneficum)

La profecía y la videncia (Vaticinia)

Los encantos (Incantatio) y otras ramas del saber en la magia.

Fausto estudiaba de noche y de día y era, además, espíritu brillante, erudito y consumado teólogo por el gran conocimiento de las Santas Escrituras.
Los propios estudiantes le llamaban “el manipulador” y le gustaba lo que jamás debe ser amado y noche y día lo perseguía dando a su espíritu el vuelo de las águilas.

Creo que en aquellos tiempos teníamos el ejemplo de los tres brujos, Fausto, Paracelso y Agripa.
Tres amigos que están apasionados por las cosas del espíritu y se conocieron en casa del gran maestro Alemán de la magia, cuyo poder le confería celebridad y se llamaba Tritemo.

Él celebre monje Benedictino había nacido en Tritenheim, de donde tomó el nombre pero se llamaba Johannes Heidenbeg. Sus experimentos de alquimia despertaron el asombro de muchos magos de entonces y, además, tenia unas dotes asombrosas sobre astrología y magia.
El abad Tritemo decía a todos sus adeptos que todas las ciencias tienen que ser utilizadas para poder ser juzgadas y que en la magia lo más peligroso es la práctica y no el conocimiento.

¿Ofrecía atractivos la ciencia prohibida?

Magno, dejó numerosas recetas referentes a piedras y hierbas precisando que ese poder venía de las estrellas, dado que los cuerpos celestes mandan sobre las cosas materiales e inmateriales de la tierra.
Su tratado sobre la alquimia estaba siempre sobre la mesa del abad Tritemo.

En él libro que escribió Magno había algunos consejos para la fabricación de oro y se comentaba que se recreaba con la piedra filosofal y hacía verdaderos milagros.

Tritemo contaba que una vez un duende que se llamaba Hudekin causaba verdaderos estragos en un pueblo de Sajonia hasta que llegó el monje y le anuló con sus poderes.
Anunciaba a la gente lo que les iba a suceder y después les ayudaba interviniendo en sus cosas.
Decía que al vulgo había que hablarle de cosas vulgares y que los secretos más profundos, sólo se podían contar a los amigos de un orden más alto.
Decía que había que dar heno a los bueyes y azúcar a los loros porque sino lo hacéis seréis aplastados bajo las pezuñas de la ignorancia.

El abad Tritemo fue acusado por la Iglesia Católica de enseñar las ciencias malditas y de comentar a los grandes filósofos como Plantón o Porfirio más que a Santo Tomas.
Toda su gran ciencia iba dirigida hacía los fenómenos que le producían misteriosas vibraciones y posibilidades cósmicas.
También hacía la Cábala.

El abad Tritemo no quería nada más que la felicidad de la Humanidad.
Sus escritos revelan el medio de invocar a todos los espíritus y de hacerlos favorables invocando a Orifiel el genio del planeta Saturno.
Gracias al poder que tenía la gente podía comunicarse con amigos lejanos.

Tritemo dividía las ciencias ocultas en tres partes esenciales:
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
La magia natural de la naturaleza.
La magia cabalística secreta.
La magia satánica maléfica.