SAN PEDRO DE MERIDA: Francisco Rivera. Paquirri....

José Cándido. Expósito.
Fue el primer matador muerto oficialmente por el asta de un toro bravo.
Era una figura cimera del toreo durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el matador Cándido fue contratado para torear una corrida en El Puerto de Santa María en Cádiz el día 23 de junio del año 1771.
El sexto toro que era un magnifico ejemplar de la ganadería de los Bornos, de la provincia de Cádiz, fue el que propinó dos fuertes cornadas al matador al realizar un quite a un banderillero de nombre Juan Barranco, Chiquilín, que fueron para el torero de pronóstico gravísimo.
Las heridas, en el riñón y en el muslo, le provoca-ron la muerte a la una de la madrugada del día siguiente festividad de San Juan.
Los mejores médicos que había en Cádiz, fueron llamados con la urgencia que el caso requería, pero no pudieron salvar la vida del desdichado espada de Chiclana.

José Delgado Guerra. Pepe Hillo.
Autor de La Tauromaquia o Arte de Torear, murió el 11 de mayo del año 1801 en la madrileña plaza de la Puerta de Alcalá.
Barbudo, que era un toro de la ganadería que Don José Gabriel Rodríguez tiene en la localidad de Peñaranda de Bracamonte, le corneó sin misericordia en el vientre, falleciendo a los veinte minutos en la enfermería de la plaza.

José Dámaso Rodríguez. El Pepete.
Matador de toros que falleció el día 20 de abril de 1862 ha los tres minutos escasos de su ingreso en la enfermería de la plaza de toros de Madrid cuando fue corneado por un toro de la ganadería de los Miura que se llamaba, Jocinero, el cual le causo una herida mortal en un pulmón.
Era el segundo matador con ese nombre, ya que el primero fue el Pepe Hillo, muerto en la plaza de la carretera de Aragón y fue la primera víctima de un toro de Miura, una ganadería que ostenta el récord de víctimas del toreo.

Entre las fieras astas de los toros de la divisa de los Miura, murieron los siguientes matadores:
Manuel García, El Espartero.
Domingo del Campo, Dominguín.
Faustino Posadas.
Mariano Canet, Llusió.
Manuel Sánchez Criado.
Pedro Carreño.
Manuel Rodríguez, Manolete.
Otros tres matadores de toros, dos novilleros, un banderillero y un puntillero, también murieron en la plaza al ser corneados por reses de la divisa de Eduardo Miura.

Manuel García Cuesta. El Espartero.
Le mató el toro llamado, Perdigón, un colorao ojo de perdiz de los Miura el día 27 de mayo del año 1894.
La brava res le infirió una cornada mortal de necesidad en la región hipogástrica, ha causa de la cual falleció a los veinte minutos de su ingreso en la enfermería de la plaza madrileña de la carretera de Aragón.

Domingo del Campo. Dominguín.
Murió en la ciudad de Barcelona la noche del 7 de octubre de 1900, cuando había sido herido por un Miura llamado, Receptor, en la nueva plaza de Las Arenas.
Un toro le hirió al salirse de la suerte de varas, causándole una profunda cornada en la zona inguinal izquierda.

José Gómez Ortega. Joselito.
La primera muerte con literatura de la necrológica taurina por su enorme eco en los periódicos y en las revistas de la época, se produce el 16 de mayo de 1920, tras la muerte de Joselito en la plaza de Talavera de la Reina víctima del toro, Bailaor, que era de la ganadería de la viuda de Ortega.
El parte facultativo del caso que fue firmado por el doctor Luque, que decía:
“Herida en el vientre y en la región inguinal derecha con salida de epiplón, intestino y vejiga, shock traumático y una probable gran hemorragia interna de pronóstico gravísimo y además el paciente tiene una herida grave en el muslo derecho”.
La mitología taurina sedienta de sangre y muerte, se enriqueció sobremanera con la trágica desaparición del diestro de Gelves, porque se acababa de golpe la competencia que Joselito sostenía con el diestro Juan Belmonte, haciendo desaparecer para siempre una época del toreo.
Pero tuvo que nacer y morir Manolete para que la cronología funeraria de la fiesta se anotase otra efeméride luctuosa, hasta la muerte de Paquirri.
Porque la historia del toreo se apoya en la necrología de los mejores.
No basta morir en el ruedo para poder alcanzar la categoría de mito.
Hay que morir siempre siendo el mejor como lo fue Joselito y como lo fue Manolete.
La copla popular inmortalizó a Joselito en aquella España alfonsina de los años 1920, que en aquellos tiempos inciertos para España, está sangraba por la guerra de Marruecos:
En Madrid murió Granero,
Y en Sevilla Varelito,
Y en Talavera, la Reina,
Mató un toro a Joselito.

Manuel Granero.
Falleció en la plaza de toros de Madrid el día 7 de mayo de 1922, siendo víctima de la desafortunada cornada que un toro llamado, Pocapena, del duque de Veragua, le infirió en el ojo derecho destrozándole la masa encefálica y fracturándole diversos huesos del cráneo.
El matador herido, entró en un estado agónico en la enfermería de la plaza y falleció momentos después.

Manuel Báez. Litri.
Hasta el 11 de febrero de 1926 no se produjo otra víctima mortal en la fiesta.
Fue el diestro Litri, quien toreando en la plaza de Málaga una corrida regia, sufrió una cogida en el muslo derecho de pronóstico gravísimo, causada por el toro extremeño del marqués de Guadalest.
Al presentarse una gangrena en la herida se le tuvo que amputar la pierna el día 17 del mismo mes y falleciendo al día siguiente.

Ignacio Sánchez Mejías.
Un diestro intelectual y comediógrafo, fue cogido el día 11 de agosto de 1934 en el coso manchego de Manzanares, por un toro llamado Granadino de la ganadería de Aya que le corneó profundamente en el muslo izquierdo.
Trasladado a petición propia a Madrid falleció el día 13.
La singularidad de Ignacio Sánchez Mejías reside en su relación con el grupo de poetas del año 1927, que estaba formado por estos intelectuales:
Pedro Salinas.
Jorge Guillén.
Gerardo Diego.
Juan José Domenchina.
Dámaso Alonso.
Vicente Aleixandre.
Luis Cernuda.
José María de Cossío.
Federico García Lorca.
Rafael Alberti.
Fernando Villalón.
Su muerte fue la que inspiró a García Lorca en su célebre, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías.

Manuel Rodríguez. Manolete.
Pero la muerte que ha generado más literatura en la historia del toreo, es la de Manolete, cogido por el toro Islero de la casta de los Miura en la plaza de Linares el día 28 de agosto de 1947 en el curso de la feria de San Agustín.
Aún hoy aparecen libros dedicados a su memoria que vienen a enriquecer la amplísima bibliografía que generó su fallecimiento posterior en el hospital de los marqueses de Linares.
La muerte de Manolete reunió todos los ingredientes melodramáticos para mitificar al diestro, ídolo de la afición de la posguerra.
A Manolete le mató un toro Miura en una plaza de pueblo a los 30 años y eso fue lo que contribuyó a convertirlo en el mito taurino más popular y duradero del siglo XX, por encima de Paquirri, cuya muerte difundida por televisión, fue contemplada por millones de espectadores de toda España y del extranjero, pero aún así, la memoria colectiva va menguando con el paso del tiempo.
El toro Islero estaba afeitado y le había correspondido en el sorteo al diestro Gitanillo de Triana, que no tuvo inconveniente en cedérselo a Manolete a instancias de otras personas que buscaban más comodidad para el torero.
El trueque resultó mortal para Manolete, que murió en la madrugada del día 29.
Le fue otorgada la Gran Cruz de Beneficencia, que el marqués de la Valdavia colocó sobre el féretro.
El multitudinario entierro, que fue en la ciudad de Córdoba, constituyó la más grandiosa e histórica manifestación del duelo popular de la historia del toreo, entierro que fue difundido ampliamente por la prensa y por el Nodo de la época.

Aurelio Puchol. Morenito de Valencia.
El día 11 de octubre del año 1953, fue herido mortalmente en el vientre, con salida del paquete intestinal, el diestro, cuando éste toreaba de rodillas al toro Ciqué, del hierro de Lorenzo Tous.
Ocurrió en la plaza ecuatoriana de Guayaquil.

José Mata.
Han de transcurrir dieciocho años para anotar la muerte de otro espada de alternativa.
Éste matador fue a torear a la plaza de Villanueva de los Infantes para sustituir en la lidia de la tarde a Juan Asenjo, Calero, el día 25 de julio del año 1971.
Su esposa francesa Marie Goudard, intervino en el sorteo matinal.
Al entrar a matar al toro que abrió la plaza esa tarde, que se llamaba Cascabel, de la ganadería de Luis Frías, fue empitonado por el muslo derecho con rotura de la femoral.
Fue trasladado a un centro sanitario de Valdepeñas y de allí al Sanatorio de Toreros de Madrid.
La tardía intervención quirúrgica realizada por el doctor Máximo García de la Torre no pudo evitarle que el diestro muriese durante las primeras horas de la noche del día 27.

José Falcón.
El día 11 de agosto del año 1974 muere en la enfermería de la Plaza Monumental de Barcelona, este diestro portugués, que fue víctima de una mortal cornada en su muslo derecho con el desgarro de la femoral, que le infirió un astado que se llamaba Cuchareto y pertenecía a la ganadería del Hoyo de la Gitana.

Antonio Mejías Jiménez. Bienvenida.
Ya retirado de la profesión taurina se desplazó el 4 de octubre de 1975, hasta la finca del Escorial que posee la ganadera Amelia Pérez Tabernero a torear unas vaquillas.
Una de ellas, de nombre Conocida, le embistió por la espalda lanzándole al aire.
El maestro Bienvenida cayó de tan mala postura que le causaron unas lesiones que fueron irreversibles en las vértebras, a consecuencia de las cuales falleció el día 7.

Francisco Rivera. Paquirri.
Nueve años después de ese hecho, fue muerto por hasta de toro Paquirri, cuando fue bien cogido en la plaza de Pozoblanco por el toro Avispado, de la ganadería de Sayalero y Bandrés, el cual le prendió largamente por el muslo derecho con rotura de las venas y las arterias de gran importancia.
Esa dramática cogida, que fue filmada por uno de los cámaras eventuales de la TV y sus angustiosas imágenes fueron largamente divulgadas por toda la geografía española y en el extranjero.
Fue la primera muerte de un torero televisada.
La noticia que tubo un alcance mundial, conmovió especialmente a todos los aficionados y a todos los españoles por las enormes connotaciones melodramáticas del hecho.
Paquirri, torero de fama, que estaba casado con la cantante Isabel Pantoja, murió en la ambulancia en la misma puerta del Hospital Militar de la ciudad de Córdoba, hasta donde fue trasladado en un viaje espeluznante desde la villa de Pozoblanco.
Aunque fue noticia de primera página, el recuerdo del famoso matador a sido atenuado con el paso del tiempo.
La tragedia ocurrió el 26 de septiembre de 1984.
Tan trágica muerte originó la publicación de dos libros sobre su figura:
Nacido para morir, de los escritores José Antonio del Moral y José Carlos Arévalo y Paquirri, amor, gloria y muerte, del escritor Juan Soto Viñolo.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
José Cubero. Yiyo.
Menos recordado todavía y hasta diríamos que ya está prácticamente olvidado, fue ese extraordinario matador llamado El Yiyo, cuando fue corneado en el mismo corazón el día 30 de agosto de 1985 por el toro Burlero de la ganadería de Marcos Núñez en la plaza de Colmenar Viejo.
Falleció a los pocos instantes.