José Cándido. Expósito.
Fue el primer matador muerto oficialmente por el asta de un toro bravo.
Era una figura cimera del toreo durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el matador Cándido fue contratado para torear una corrida en El Puerto de Santa María en Cádiz el día 23 de junio del año 1771.
El sexto toro que era un magnifico ejemplar de la ganadería de los Bornos, de la provincia de Cádiz, fue el que propinó dos fuertes cornadas al matador al realizar un quite a un banderillero de nombre Juan Barranco, Chiquilín, que fueron para el torero de pronóstico gravísimo.
Las heridas, en el riñón y en el muslo, le provoca-ron la muerte a la una de la madrugada del día siguiente festividad de San Juan.
Los mejores médicos que había en Cádiz, fueron llamados con la urgencia que el caso requería, pero no pudieron salvar la vida del desdichado espada de Chiclana.
Fue el primer matador muerto oficialmente por el asta de un toro bravo.
Era una figura cimera del toreo durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el matador Cándido fue contratado para torear una corrida en El Puerto de Santa María en Cádiz el día 23 de junio del año 1771.
El sexto toro que era un magnifico ejemplar de la ganadería de los Bornos, de la provincia de Cádiz, fue el que propinó dos fuertes cornadas al matador al realizar un quite a un banderillero de nombre Juan Barranco, Chiquilín, que fueron para el torero de pronóstico gravísimo.
Las heridas, en el riñón y en el muslo, le provoca-ron la muerte a la una de la madrugada del día siguiente festividad de San Juan.
Los mejores médicos que había en Cádiz, fueron llamados con la urgencia que el caso requería, pero no pudieron salvar la vida del desdichado espada de Chiclana.
José Delgado Guerra. Pepe Hillo.
Autor de La Tauromaquia o Arte de Torear, murió el 11 de mayo del año 1801 en la madrileña plaza de la Puerta de Alcalá.
Barbudo, que era un toro de la ganadería que Don José Gabriel Rodríguez tiene en la localidad de Peñaranda de Bracamonte, le corneó sin misericordia en el vientre, falleciendo a los veinte minutos en la enfermería de la plaza.
Autor de La Tauromaquia o Arte de Torear, murió el 11 de mayo del año 1801 en la madrileña plaza de la Puerta de Alcalá.
Barbudo, que era un toro de la ganadería que Don José Gabriel Rodríguez tiene en la localidad de Peñaranda de Bracamonte, le corneó sin misericordia en el vientre, falleciendo a los veinte minutos en la enfermería de la plaza.
José Dámaso Rodríguez. El Pepete.
Matador de toros que falleció el día 20 de abril de 1862 ha los tres minutos escasos de su ingreso en la enfermería de la plaza de toros de Madrid cuando fue corneado por un toro de la ganadería de los Miura que se llamaba, Jocinero, el cual le causo una herida mortal en un pulmón.
Era el segundo matador con ese nombre, ya que el primero fue el Pepe Hillo, muerto en la plaza de la carretera de Aragón y fue la primera víctima de un toro de Miura, una ganadería que ostenta el récord de víctimas del toreo.
Matador de toros que falleció el día 20 de abril de 1862 ha los tres minutos escasos de su ingreso en la enfermería de la plaza de toros de Madrid cuando fue corneado por un toro de la ganadería de los Miura que se llamaba, Jocinero, el cual le causo una herida mortal en un pulmón.
Era el segundo matador con ese nombre, ya que el primero fue el Pepe Hillo, muerto en la plaza de la carretera de Aragón y fue la primera víctima de un toro de Miura, una ganadería que ostenta el récord de víctimas del toreo.
Entre las fieras astas de los toros de la divisa de los Miura, murieron los siguientes matadores:
Manuel García, El Espartero.
Domingo del Campo, Dominguín.
Faustino Posadas.
Mariano Canet, Llusió.
Manuel Sánchez Criado.
Pedro Carreño.
Manuel Rodríguez, Manolete.
Otros tres matadores de toros, dos novilleros, un banderillero y un puntillero, también murieron en la plaza al ser corneados por reses de la divisa de Eduardo Miura.
Manuel García, El Espartero.
Domingo del Campo, Dominguín.
Faustino Posadas.
Mariano Canet, Llusió.
Manuel Sánchez Criado.
Pedro Carreño.
Manuel Rodríguez, Manolete.
Otros tres matadores de toros, dos novilleros, un banderillero y un puntillero, también murieron en la plaza al ser corneados por reses de la divisa de Eduardo Miura.
Manuel García Cuesta. El Espartero.
Le mató el toro llamado, Perdigón, un colorao ojo de perdiz de los Miura el día 27 de mayo del año 1894.
La brava res le infirió una cornada mortal de necesidad en la región hipogástrica, ha causa de la cual falleció a los veinte minutos de su ingreso en la enfermería de la plaza madrileña de la carretera de Aragón.
Le mató el toro llamado, Perdigón, un colorao ojo de perdiz de los Miura el día 27 de mayo del año 1894.
La brava res le infirió una cornada mortal de necesidad en la región hipogástrica, ha causa de la cual falleció a los veinte minutos de su ingreso en la enfermería de la plaza madrileña de la carretera de Aragón.
Domingo del Campo. Dominguín.
Murió en la ciudad de Barcelona la noche del 7 de octubre de 1900, cuando había sido herido por un Miura llamado, Receptor, en la nueva plaza de Las Arenas.
Un toro le hirió al salirse de la suerte de varas, causándole una profunda cornada en la zona inguinal izquierda.
Murió en la ciudad de Barcelona la noche del 7 de octubre de 1900, cuando había sido herido por un Miura llamado, Receptor, en la nueva plaza de Las Arenas.
Un toro le hirió al salirse de la suerte de varas, causándole una profunda cornada en la zona inguinal izquierda.
José Gómez Ortega. Joselito.
La primera muerte con literatura de la necrológica taurina por su enorme eco en los periódicos y en las revistas de la época, se produce el 16 de mayo de 1920, tras la muerte de Joselito en la plaza de Talavera de la Reina víctima del toro, Bailaor, que era de la ganadería de la viuda de Ortega.
El parte facultativo del caso que fue firmado por el doctor Luque, que decía:
“Herida en el vientre y en la región inguinal derecha con salida de epiplón, intestino y vejiga, shock traumático y una probable gran hemorragia interna de pronóstico gravísimo y además el paciente tiene una herida grave en el muslo derecho”.
La mitología taurina sedienta de sangre y muerte, se enriqueció sobremanera con la trágica desaparición del diestro de Gelves, porque se acababa de golpe la competencia que Joselito sostenía con el diestro Juan Belmonte, haciendo desaparecer para siempre una época del toreo.
Pero tuvo que nacer y morir Manolete para que la cronología funeraria de la fiesta se anotase otra efeméride luctuosa, hasta la muerte de Paquirri.
Porque la historia del toreo se apoya en la necrología de los mejores.
No basta morir en el ruedo para poder alcanzar la categoría de mito.
Hay que morir siempre siendo el mejor como lo fue Joselito y como lo fue Manolete.
La copla popular inmortalizó a Joselito en aquella España alfonsina de los años 1920, que en aquellos tiempos inciertos para España, está sangraba por la guerra de Marruecos:
En Madrid murió Granero,
Y en Sevilla Varelito,
Y en Talavera, la Reina,
Mató un toro a Joselito.
La primera muerte con literatura de la necrológica taurina por su enorme eco en los periódicos y en las revistas de la época, se produce el 16 de mayo de 1920, tras la muerte de Joselito en la plaza de Talavera de la Reina víctima del toro, Bailaor, que era de la ganadería de la viuda de Ortega.
El parte facultativo del caso que fue firmado por el doctor Luque, que decía:
“Herida en el vientre y en la región inguinal derecha con salida de epiplón, intestino y vejiga, shock traumático y una probable gran hemorragia interna de pronóstico gravísimo y además el paciente tiene una herida grave en el muslo derecho”.
La mitología taurina sedienta de sangre y muerte, se enriqueció sobremanera con la trágica desaparición del diestro de Gelves, porque se acababa de golpe la competencia que Joselito sostenía con el diestro Juan Belmonte, haciendo desaparecer para siempre una época del toreo.
Pero tuvo que nacer y morir Manolete para que la cronología funeraria de la fiesta se anotase otra efeméride luctuosa, hasta la muerte de Paquirri.
Porque la historia del toreo se apoya en la necrología de los mejores.
No basta morir en el ruedo para poder alcanzar la categoría de mito.
Hay que morir siempre siendo el mejor como lo fue Joselito y como lo fue Manolete.
La copla popular inmortalizó a Joselito en aquella España alfonsina de los años 1920, que en aquellos tiempos inciertos para España, está sangraba por la guerra de Marruecos:
En Madrid murió Granero,
Y en Sevilla Varelito,
Y en Talavera, la Reina,
Mató un toro a Joselito.
Manuel Granero.
Falleció en la plaza de toros de Madrid el día 7 de mayo de 1922, siendo víctima de la desafortunada cornada que un toro llamado, Pocapena, del duque de Veragua, le infirió en el ojo derecho destrozándole la masa encefálica y fracturándole diversos huesos del cráneo.
El matador herido, entró en un estado agónico en la enfermería de la plaza y falleció momentos después.
Falleció en la plaza de toros de Madrid el día 7 de mayo de 1922, siendo víctima de la desafortunada cornada que un toro llamado, Pocapena, del duque de Veragua, le infirió en el ojo derecho destrozándole la masa encefálica y fracturándole diversos huesos del cráneo.
El matador herido, entró en un estado agónico en la enfermería de la plaza y falleció momentos después.