SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz)

cortinas hechas a mano
El Abad de la Orden del Cister, Eleuterio, finalizó la charla, dejó la palabra por un mandato religioso estricto, a su Eminencia el Cardenal Montini.
-Estamos aquí reunidos para decidir entre la Orden del Temple y la Iglesia el lugar y el día donde unos antiguos hermanos se reconcilian ante el Arca del Creador. Y por eso y para acelerar tan grato evento cedo la palabra al Maestre Guatire.
-Él, es el que deberá decidir, donde y cuando debe ser consultado. En cuando el Arca de la Alianza se halle dentro del Tabernáculo sagrado.
El Abad de la Orden del Cister, Eleuterio, finalizó la charla, dejó la palabra por un mandato religioso estricto, a su Eminencia el Cardenal Montini.
-Pero amados hermanos en el Señor, los errores no se perpetúan a divinis entre las gentes de iglesia y de comunión diaria. Sólo los canallas y los necios están perennemente opuestos en una lucha caduca por poseer el objeto sagrado que nadie puede tocar ni manipular a su antojo. Sólo el Señor puede tocar y autorizar a su gusto al vigilante fiel que guardara el secreto de la Octava Profecía hasta la muerte.
-Él, es el que deberá decidir, donde y cuando debe ser consultado. En cuando el Arca de la Alianza se halle dentro del Tabernáculo sagrado.
El odio de siglos reflotaba impetuoso.
-Pero amados hermanos en el Señor, los errores no se perpetúan a divinis entre las gentes de iglesia y de comunión diaria. Sólo los canallas y los necios están perennemente opuestos en una lucha caduca por poseer el objeto sagrado que nadie puede tocar ni manipular a su antojo. Sólo el Señor puede tocar y autorizar a su gusto al vigilante fiel que guardara el secreto de la Octava Profecía hasta la muerte.
El gesto de satisfacción de Guatire, contradecía la expresión desencajada del Cardenal.
El odio de siglos reflotaba impetuoso.
Una rara agitación, se palpaba en ese ambiente de cicateros asistentes.
El gesto de satisfacción de Guatire, contradecía la expresión desencajada del Cardenal.
Un balbuceo de asentimiento, entremezclado con gestos burlones, se unió bajo las altas bóvedas ojivales de la sala de reunión.
Una rara agitación, se palpaba en ese ambiente de cicateros asistentes.
-Era madre del martirizado por una manera egoísta de teñir el alma con la rapacería de acumular oro y plata del Temple.
Un balbuceo de asentimiento, entremezclado con gestos burlones, se unió bajo las altas bóvedas ojivales de la sala de reunión.
-Fraternos en el Señor y María, madre de Cristo.
-Era madre del martirizado por una manera egoísta de teñir el alma con la rapacería de acumular oro y plata del Temple.
El Abad de Piasca, como tutor y titular de la paz y la concordia entre los dos viejos enemigos, abrió el acto con estos francos y sensibles términos:
-Fraternos en el Señor y María, madre de Cristo.
Una larguísima mesa con hermosas tallas de roble macizo cubierta de un lujoso brocado bordado con hilos de oro y plata, servía de mesa propiciatoria al enfrentarse, a los monjes y caballeros, sentados en sendas mesas, separadas por gremios y por méritos de rezos y batallas.
El Abad de Piasca, como tutor y titular de la paz y la concordia entre los dos viejos enemigos, abrió el acto con estos francos y sensibles términos:
La reunión preparatoria del Concilio, se celebró en el amplio salón del Monasterio de Santa María de Piasca y lo presidían el Abad de Piasca, el Maestre Guatire y su Eminencia el Cardenal Montini.
Una larguísima mesa con hermosas tallas de roble macizo cubierta de un lujoso brocado bordado con hilos de oro y plata, servía de mesa propiciatoria al enfrentarse, a los monjes y caballeros, sentados en sendas mesas, separadas por gremios y por méritos de rezos y batallas.
Después se repartirían todos los enseres y carpas, entre las dos congregaciones cristianas, cuando se finalizase el tan ansiado Concilio para una pacífica convivencia en la subsistencia del Arca Divina.
La reunión preparatoria del Concilio, se celebró en el amplio salón del Monasterio de Santa María de Piasca y lo presidían el Abad de Piasca, el Maestre Guatire y su Eminencia el Cardenal Montini.
La aportación de 37.000 euros por cada parte en el eterno litigio, aumentó la factura en 74.000 euros.
Después se repartirían todos los enseres y carpas, entre las dos congregaciones cristianas, cuando se finalizase el tan ansiado Concilio para una pacífica convivencia en la subsistencia del Arca Divina.
Cuando terminaron de montar todas las carpas, los enseres de la cocina, los alojamientos y el salón de actos y los operarios se fueron del lujoso cobertizo que habían montado en un llano entre la fronda del bosque lebaniego. Habiendo acarreado el material a mano, (desde el kilómetro largo que había hasta el punto donde estaban los vehículos de carga) se maravillaban de las extrañas manías que tenían los adinerados, pagando al contado los materiales para la suntuosa boda millonaria, como se especificaba ... (ver texto completo)
La aportación de 37.000 euros por cada parte en el eterno litigio, aumentó la factura en 74.000 euros.