Me gusta en esas noches en las que canta el alma,
noches de sueño ausente y luces mortecinas,
sentir como tus labios dibujan en mi espalda
una luna de fuego y un corazón de espinas.
Con el tiempo de plata, un aire susurrante
se cuela en la almohada sembrada de senderos,
y el eco, que no duerme, con lentitud reparte
por las sábanas frías un celestial ¡Te quiero!
... (ver texto completo)
noches de sueño ausente y luces mortecinas,
sentir como tus labios dibujan en mi espalda
una luna de fuego y un corazón de espinas.
Con el tiempo de plata, un aire susurrante
se cuela en la almohada sembrada de senderos,
y el eco, que no duerme, con lentitud reparte
por las sábanas frías un celestial ¡Te quiero!
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