Gracias por esa felicitación, Sebas (a mi me gusta llamarte así). El sábado me fui a Barcelona con la niña para darle la oportunidad a mis padres y tíos y a tu tía María Francisca, mi abuela, de felicitarme en persona. Siempre que voy a ver a mi abuela se pone de contenta... Me mira de frente y me pregunta: A ver como estás hijo mío? Ah, sí, muy bien... Estás muy guapo... Y eso en realidad quiere decir que me sobran unos quilos... Es la vara por la que mido mi físico... Si me dice que ando delgado ... (ver texto completo)