Después de las
fiesta patronales, de la Italiana Margarita, abogada de los imposibles también conocida como
Santa Rita de Casia, y gracias a las
tormentas que reblandecieron el tapón de la bocacha de mi cubículo en el regato Macarro, salgo a dar una vuelta por el asentamiento maragato de los Entrines en las
noches frescas y claras de las postrimerías de la
primavera.
Como es posible que si mis hijos deciden ponerse a romper cristales y mobiliario urbano, los guindillas los detienen para después
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