LA PRIMERA
COMUNIÓN III.
Conforme iba llegando el día señalado los nervios aumentaban. En la
casa se preparaban algunos dulces, mi madre había
comprado una tela blanca en el
comercio de mi
amigo Paco Calzado y se la había llevado a Fernanda,”La Damasola”, que era una excelente modista de hombres para que me hiciera el
traje a cuya casa tuve que ir un montón de veces para probarme. Y supongo que en todas las
casas de mis compañeros andarían igual de atareados. Me compraron unos zapatos nuevos,
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