LA MATANZA II
Acto seguido, el MATAÓ abría el cerdo en canal. Con la precisión de un cirujano, descubría el torax y el abdomen, extraía los intestinos y las bísceras, seccionaba músculos, quebraba articulaciones, rebajaba los tocinos y apartaba el MORRO y la QUIJÁ para los niños -"Déjalos con un poco más de carne"- Decía alguien. Estos momentos siempre eran para mí muy interesantes porque tenía la oportunidad de ver las cosas que estudiaba en Fisiología. Ya se sabe: "Si quieres ver el cuerpo
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¡Olé ahí la gracia contando los hechos tal cuál!
¡Mi tío Ángel! Sin duda alguna uno de los mataores mejores del
pueblo (y no digo el mejor para que nadie se ofenda), era limpio, rápido y muy apañao. Lo que le queríamos todos, por algo era el mayor de los hermanos de mi madre.