LAVAR LA ROPA II
Hace cincuenta ó sesenta años y más, las mujeres de Orellana tenían muchas más dificultades que ahora para la lavar la ropa. No había
agua corriente en las
casas, ni contaban con lavadoras, detergentes, suavizantes etc. Solo tenían un lavandero de madera, jabón casero y unos manos tan endurecidas como las de sus maridos, los labradores, por las faenas de la
casa. ¡Ay, la manos de mi madre, cuánto trabajo y generosidad despilfarraron a lo largo de su vida ¡. El agua de nuestro
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