Milord informa
Cónica Orellananense.
Tarea delicada es hacer una reseña escrupulosa de lo que han sido estas fiestas del Cristo, porque la omisión de un detalle o un desliz al parecer, puede acarrearme una protesta o una excomunión, y entonces si que la habría hecho buena. Decía en una de mis crónicas (no se si aquí o allí) que la “Murmuración” me parecía muy necesaria. Si no ¿cómo me las arreglaría yo ahora para decir a los foreros... (que no “braulichateros”) las cosas que les tengo que contar, si no hiciera uso de esa inapreciable facultad o lo que sea, de la murmuración?.
Y contad que hoy no diré mucho de los “Membrillos ni delas Mandarinas del Norte”, porque el espacio que se me deja libre últimamente para murmurar es tan reducido, que no se ni como me voy a revolver en el siquiera. Pero lo que si digo es que se me revolvía el estomago cada vez que tenía que pasar por las calles aledañas a la Plaza de España, cuyas improvisadas letrinas al aire libre no eran grano de anís, si no deposito (durante 6 días) de orines, guano o lo que fuera que las ponía intransitables para todo aquel que no llevara dos buenos tapones en los agujeros de sus narices.
A día de hoy las calles lucen su esplendor después de haber sido fregadas con jabón casero y con la ayuda de buenos cepillos de esparto, aclarándose después (fortuitamente) con una inesperada lluvia pasajera. De las “Peñas” no diré mucho porque no se molesten las débiles, sutiles (“jediondas” diría yo) y delicadas maderas de “Artemisas” ni las Carcomas instaladas en ellas. Si, en cambio tengo que decir que gracias a las “Peñas” la fiesta del Cristo no se han terminado como hubiera pasado sin su presencia pues no hace mucho yo las encontraba un poco “descafeinadas”.
Que pena que se nos fueran mucho de los auténticos artífices del foro, pero como dice la canción “todo tiene su fin” y mira que se lo advertí, que hay tres clase de “Pajaros” que convenía conocer. Los que se la dan de listos, y solo son unos solemnes Calabazones, que no ofrecen cuidado alguno porque se tratan solo de “arcuceros”.
Los que son calabazones declarados, y hay que evitar que nos den alguna “coz”, porque se cabrean. y por último, los que parecen tontos y son unos “tunos” redomados que se filtran hasta por las paredes. Con estos mucho ojo; contra ellos no cabe más defensa que la de combatirlos con sus mismas armas.
Me he permitido otra vez dar estas advertencias a los escasos foreros que quedan, por si hubiera aún algún inocente.
Víctor Sanz desde Orellana la Vieja.
Cónica Orellananense.
Tarea delicada es hacer una reseña escrupulosa de lo que han sido estas fiestas del Cristo, porque la omisión de un detalle o un desliz al parecer, puede acarrearme una protesta o una excomunión, y entonces si que la habría hecho buena. Decía en una de mis crónicas (no se si aquí o allí) que la “Murmuración” me parecía muy necesaria. Si no ¿cómo me las arreglaría yo ahora para decir a los foreros... (que no “braulichateros”) las cosas que les tengo que contar, si no hiciera uso de esa inapreciable facultad o lo que sea, de la murmuración?.
Y contad que hoy no diré mucho de los “Membrillos ni delas Mandarinas del Norte”, porque el espacio que se me deja libre últimamente para murmurar es tan reducido, que no se ni como me voy a revolver en el siquiera. Pero lo que si digo es que se me revolvía el estomago cada vez que tenía que pasar por las calles aledañas a la Plaza de España, cuyas improvisadas letrinas al aire libre no eran grano de anís, si no deposito (durante 6 días) de orines, guano o lo que fuera que las ponía intransitables para todo aquel que no llevara dos buenos tapones en los agujeros de sus narices.
A día de hoy las calles lucen su esplendor después de haber sido fregadas con jabón casero y con la ayuda de buenos cepillos de esparto, aclarándose después (fortuitamente) con una inesperada lluvia pasajera. De las “Peñas” no diré mucho porque no se molesten las débiles, sutiles (“jediondas” diría yo) y delicadas maderas de “Artemisas” ni las Carcomas instaladas en ellas. Si, en cambio tengo que decir que gracias a las “Peñas” la fiesta del Cristo no se han terminado como hubiera pasado sin su presencia pues no hace mucho yo las encontraba un poco “descafeinadas”.
Que pena que se nos fueran mucho de los auténticos artífices del foro, pero como dice la canción “todo tiene su fin” y mira que se lo advertí, que hay tres clase de “Pajaros” que convenía conocer. Los que se la dan de listos, y solo son unos solemnes Calabazones, que no ofrecen cuidado alguno porque se tratan solo de “arcuceros”.
Los que son calabazones declarados, y hay que evitar que nos den alguna “coz”, porque se cabrean. y por último, los que parecen tontos y son unos “tunos” redomados que se filtran hasta por las paredes. Con estos mucho ojo; contra ellos no cabe más defensa que la de combatirlos con sus mismas armas.
Me he permitido otra vez dar estas advertencias a los escasos foreros que quedan, por si hubiera aún algún inocente.
Víctor Sanz desde Orellana la Vieja.