Orellana la Vieja, señorío en el pasado de la noble
familia de los Altamirano, asentados en Trujillo; cercana, y en lo alto, se alza
Orellana de la Sierra o la Nueva, señorío de los Bejarano.
Unos y otros, en sus luchas frente a los Golfines de
Cáceres se unieron asumiendo un
blasón unificado, de diez roeles, que identifica al apellido Orellana y a los lugares de su dependencia.
El asentamiento, cuyo origen concreto no se conoce con exactitud, dependió también en la etapa
medieval de Trujillo,
... (ver texto completo)