El templo
Señor, dijo el cortesano a su rey-, Norottam, el
santo, jamás se ha dignado entrar en el recinto
de tu glorioso templo."
"Canta las alabanzas de Dios bajo los brazos abiertos de los
árboles a la orilla del
camino
principal. Y el templo permanece vacío."
"En torno a él se agitan hombres, mujeres y niños, como las abejas que desdeñan el cuenco
de oro lleno de miel y vuelan alrededor del loto blanco."
El rey, herido en el centro de su corazón, se fue adonde estaba Norottam sentado
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