Tu, abogado y a la vez Fiscal del Distrito, no defiendas tanto a bellotera, que tiene al pobre Antonio hasta pintando las rayas blancas de los azulejos, y todo por tu culpa, que no das ni un consejo bueno. Primero lo mandaste a dormir a la terraza y ahora lo tienes haciendo trabajos forzados, mal amigo, Judas.