BASILISO
La terrible viruela de principios del siglo XX, que es cuando nació, no solo le quedó marcada la cara con esos huellas características, también le quedó ciego para toda la vida. Parece que le estoy viendo menudo, bajito, con su gorra de visera y su garrota caminar, sin tropiezo alguno e identificando por la voz a cualquiera del
pueblo que le saludaba, yendo desde la
calle Buenavista, ¡Qué paradoja ¡, donde vivía, hasta la
iglesia para hacer su trabajo.
Basiliso era el Sacristán de la
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