En carrera larga hay desquite.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
En caliente ni se siente.
En casa del albañil, goteras mil.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
En casa del abad, comer y llevar.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
En casa de Gonzalo, más manda la gallina que el gallo.
En cada villa, su maravilla.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
En cada tiempo, su tiento.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
En cada refrán tienes una verdad.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
En carrera larga no se pisa base.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
En carrera larga hay desquite.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.