En cada casa, un solo amo.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
En cada casa cuecen habas, y en la nuestra a calderas.
En camino largo, corto el paso.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
En caliente ni se siente.
En buen y mal año, ten tu vientre reglado.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.
En buen tiempo, no faltan pilotos.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
En cada villa, su maravilla.
En buen año ni en malo, no dejes la harina en el salvado.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En buena casa, mal inquilino.
En cada tiempo, su tiento.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
En cada refrán tienes una verdad.
En bote pequeño la buena mermelada.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
En boca del mentiroso lo cierto se hace más que dudoso.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.