En casa del carpintero, zuecos de hierro.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
En casa del albañil, goteras mil.
En casa del herrero, martillo de palo.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
En casa del abad, comer y llevar.
En casa del herrero, cuchillo del madero.
En casa de Gonzalo, más manda la gallina que el gallo.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
En casa del herrero, cuchara de palo.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
En casa del herrero, azadón de palo.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
En casa del herrero, asador de madero.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
En carrera larga no se pisa base.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.