Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Los refranes no engañan a nadie.
Los últimos serán los primeros.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Los tropezones hacen levantar los pies.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Los sordos no oyen, pero componen.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Los problemas nunca vienen solos.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
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Los pollos de enero, hasta las plumas valen dinero.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Los placeres son por onzas, y los males por arrobas.
Los reyes tienen los brazos largos.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Los refranes y los dichos viejos son sólo para pendejos.