Los pies del hortelano no estropean lo plantado.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Los refranes no engañan a nadie.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Los pesares envenenan la sangre.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Los perros viejos no ladran inútilmente.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Los perfumes más sutiles, no se venden por barriles.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Los problemas nunca vienen solos.
Los patos marinos anuncian nieve.
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Los pollos de enero, hasta las plumas valen dinero.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Los placeres son por onzas, y los males por arrobas.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.