La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
La dieta cura más que el bisturí.
Ladron que roba a ladron, tiene cien años de perdon.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Ládreme el perro y no me muerda.
La del perro del hortelano, ni comerlo ni darlo.
Ladra de noche para economizar perro.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
La diligencia es la madre de la buena fortuna.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
La diligencia es la madre de la buena forma.
La curiosidad mató al gato.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
La curiosidad anda en busca de novedad.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.