La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Ladron que roba a ladron, tiene cien años de perdon.
La envidia es una mala consejera.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
La envidia es carcoma de los huesos.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
La envidia acorta la vida.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
La ensalada, salada, poco avinagrada y bien aceitada.
Ládreme el perro y no me muerda.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
Ladra de noche para economizar perro.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
La diligencia es la madre de la buena fortuna.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
La diligencia es la madre de la buena forma.
La edad primero que la belleza.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.