"La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante. Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno. La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano cantando, saltando y jugando. Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su hormiguero donde tiene todo lo que necesita hasta la primavera. La cigarra tiritando, sin comida y sin cobijo, ¿Muere de frío?"
No muere de frío, el porqué, porque una mañana la cigarra muy triste le pide ayuda ... (ver texto completo)
No muere de frío, el porqué, porque una mañana la cigarra muy triste le pide ayuda ... (ver texto completo)
Hola SERENAMENTE, creí que te habías olvidado ya de nosotros, me he dicho: este se ha pegado tres atracones de escribir y ya no vuelve. Pero no ha sido así, y lo celebro. Alto estás poniendo tú el pabellón, pero aguantaremos el envite.
Las fábulas, en este caso me inclino porque sea más francesa (La Fontaine) que española (Samaniego), tienen un objetivo moralizador que a veces se convierte en cabronada, y este es un caso flagrante: A primera vista, una vez leída la fábula, pudiera parecer que la posición moralizante corresponde exclusivamente a las hormigas, ya que, erre que erre, entienden (y por eso se cabrean) que lo importante es trabajar y trabajar, ahorrar y ahorrar, y lo demás son pamplinas. Bueno, pues yo me pongo del lado de la cigarra, y la fábula la entiendo al revés: Las jodidas hormigas sufren de codicia, son miserables hasta en la abundancia, no tienen sentido de la solidaridad con tanta hora extra y, sobre todo, desprecian las artes al denostar un canto tan peculiar como el de la cigarra. Definitivo me quedo con esta última.
Saludos. ... (ver texto completo)
Las fábulas, en este caso me inclino porque sea más francesa (La Fontaine) que española (Samaniego), tienen un objetivo moralizador que a veces se convierte en cabronada, y este es un caso flagrante: A primera vista, una vez leída la fábula, pudiera parecer que la posición moralizante corresponde exclusivamente a las hormigas, ya que, erre que erre, entienden (y por eso se cabrean) que lo importante es trabajar y trabajar, ahorrar y ahorrar, y lo demás son pamplinas. Bueno, pues yo me pongo del lado de la cigarra, y la fábula la entiendo al revés: Las jodidas hormigas sufren de codicia, son miserables hasta en la abundancia, no tienen sentido de la solidaridad con tanta hora extra y, sobre todo, desprecian las artes al denostar un canto tan peculiar como el de la cigarra. Definitivo me quedo con esta última.
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