Buenas tardes.
Miguelete y Luis.
Muchas veces El Monte de la Barca a salido ardiendo,
Enrojecida por sus llamas la finca desolada con ojos incandescente, clama por sus fieles chaparros, acebuches, esparragueras, cardos y un sinfín de amigos que Vivian en dicha finca
Por testigo todo un mar de agua y sin poder apagarla, al llegar las primeras aguas, el alivio de la finca hizo que retoñecieran las primeras hierbas buenas y en dos o tres días la finca cambió de color dando paso a que en el agua ... (ver texto completo)
Miguelete y Luis.
Muchas veces El Monte de la Barca a salido ardiendo,
Enrojecida por sus llamas la finca desolada con ojos incandescente, clama por sus fieles chaparros, acebuches, esparragueras, cardos y un sinfín de amigos que Vivian en dicha finca
Por testigo todo un mar de agua y sin poder apagarla, al llegar las primeras aguas, el alivio de la finca hizo que retoñecieran las primeras hierbas buenas y en dos o tres días la finca cambió de color dando paso a que en el agua ... (ver texto completo)