Había nacido en 1926 en un pueblo de Salamanca, primero fue Maestro Nacional, luego hizo la licenciatura en Matemáticas para terminar más tarde como catedrático en el “Pedro de Valdivia”. Yo le conocí en l959, cuando el Instituto estaba ubicado en la plaza de San Bartolomé, por detrás de la Iglesia de San Francisco, tenía 33 años y era muy menudo y bajito, sonriente, siempre trajeado, bigote abundante y pelo negro ondulado hacia atrás. Hablaba un castellano perfecto y, en clase –siempre de pies y con la tiza en la mano- a veces tenía algún lapsus- se quedaba eclipsado mirando a la pizarra y atusándose el bigote rompía: “Uy, mirar a ver…”, y seguía con la ecuación de turno.
Soltero impenitente, sólo tuvo algún escarceo amoroso con la profesora de física conocida como “La Gata”, vivió toda su vida en la “Fonda España” donde terminó siendo un miembro más de la familia. En la sociedad de Villanueva de la Serena era muy popular, se le veía con un Pueyo o con un Pérez, indistintamente, a nadie defraudó y aún menos a sus alumnos que esos sí que eran su vida.
En 1965, o así, cuando D. Leandro Gay Pérez se fue a Zaragoza, Don Teófilo Hernández Hernández tomó la dirección del Instituto, si bien no renunció a dar sus clases de matemáticas, al menos a los de bachillerato superior: con él aprendimos todos esos logaritmos, derivadas e integrales que si en sí mismas no nos han hecho falta, prepararon nuestras cabezas para el análisis y el pensamiento razonado, dada la inexistencia entonces de estas máquinas infernales.
No me atrevo a hacer una semblanza de su quehacer político porque ese tiempo lo he vivido desde la lejanía, pero si el PSOE tuviera que buscar un referente para medir la honestidad y el desapego a las poltronas, Don Teófilo sería ése hito. Los gastos de los primeros mítines por los pueblos extremeños, los pagaba de su bolsillo: dijo que no a todo lo que eran prebendas, y dijo sí a lo que era esfuerzo. Qué distinta y qué lejos de este talante está hoy la clase política.
Ha tenido que ser este humilde Foro el sitio de reencuentro con algunos de sus antiguos alumnos (Pepe Romero, Pepe P., Esteban Lorenzo, Juan Maldonado, Pino Calderón y otros); y a mí, me ha cabido el triste privilegio -al conversar con él el pasado 7 de abril- de ser quizá el último de sus alumnos con el que pudo hablar. También el Foro jabeño, a través de Ana, ha sido el que anunció la triste noticia de su muerte.
Atendido con mucho cariño por las chicas de la Residencia de Magacela, de las que me consta su buen hacer para con él, sin dañar a nadie y en silencio, se nos ha ido mi querido profesor. Me pregunto qué será del alma de los hombres buenos que, no conociendo a Dios, solo creen en los demás hombres, ¿a donde irá su alma?:
Ni al Cielo ni al Infierno, el alma de don Teófilo se ha quedado repartida entre las almas de toda/os sus alumna/os. Está en paz, en nuestros corazones: algo así debe ser la Eternidad.
Soltero impenitente, sólo tuvo algún escarceo amoroso con la profesora de física conocida como “La Gata”, vivió toda su vida en la “Fonda España” donde terminó siendo un miembro más de la familia. En la sociedad de Villanueva de la Serena era muy popular, se le veía con un Pueyo o con un Pérez, indistintamente, a nadie defraudó y aún menos a sus alumnos que esos sí que eran su vida.
En 1965, o así, cuando D. Leandro Gay Pérez se fue a Zaragoza, Don Teófilo Hernández Hernández tomó la dirección del Instituto, si bien no renunció a dar sus clases de matemáticas, al menos a los de bachillerato superior: con él aprendimos todos esos logaritmos, derivadas e integrales que si en sí mismas no nos han hecho falta, prepararon nuestras cabezas para el análisis y el pensamiento razonado, dada la inexistencia entonces de estas máquinas infernales.
No me atrevo a hacer una semblanza de su quehacer político porque ese tiempo lo he vivido desde la lejanía, pero si el PSOE tuviera que buscar un referente para medir la honestidad y el desapego a las poltronas, Don Teófilo sería ése hito. Los gastos de los primeros mítines por los pueblos extremeños, los pagaba de su bolsillo: dijo que no a todo lo que eran prebendas, y dijo sí a lo que era esfuerzo. Qué distinta y qué lejos de este talante está hoy la clase política.
Ha tenido que ser este humilde Foro el sitio de reencuentro con algunos de sus antiguos alumnos (Pepe Romero, Pepe P., Esteban Lorenzo, Juan Maldonado, Pino Calderón y otros); y a mí, me ha cabido el triste privilegio -al conversar con él el pasado 7 de abril- de ser quizá el último de sus alumnos con el que pudo hablar. También el Foro jabeño, a través de Ana, ha sido el que anunció la triste noticia de su muerte.
Atendido con mucho cariño por las chicas de la Residencia de Magacela, de las que me consta su buen hacer para con él, sin dañar a nadie y en silencio, se nos ha ido mi querido profesor. Me pregunto qué será del alma de los hombres buenos que, no conociendo a Dios, solo creen en los demás hombres, ¿a donde irá su alma?:
Ni al Cielo ni al Infierno, el alma de don Teófilo se ha quedado repartida entre las almas de toda/os sus alumna/os. Está en paz, en nuestros corazones: algo así debe ser la Eternidad.