A los que nos gusta el
arte románico -será por aquello de lo sobrio -, cada vez que nos encontramos -bien sea con una
fotografía, o de topetazo-con alguna
iglesia,
convento, basílica, etc., en la soledad del
campo, nos salta la curiosidad del sabueso y, hasta que no encontramos su razón de ser, no paramos. Como quiera que has colgado una fotografía que reunía algunos de los ingredientes necesarios para situarnos en un contesto geográfico y
artístico que despertara en mí algunas de las sensibilidades,
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