Oh dios que fuiste engendro del pámpano,
oh tú, mochuelete desorejado
que vagas y bacas en terreno ajado,
¿qué haces además de ser zángano?
Sémele al ver en Zeus aquel
órgano
que, en un principio le causó rechazo,
¿debió acoger tal cosa en su regazo?
¡Mejor que te expulsara por su ano!
... (ver texto completo)