Un hombre muy devoto vivía en una casa algo alejada de una aldea. Llegada la época de lluvias, éstas aparecieron con una fuerza desacostumbradas. Al cabo de una semana de llover sin parar, vio cómo algunos aldeanos con sus pertenencias se alejaban del lugar pasando frente a su puerta.
-Vecino, le dijeron, dicen que todavía lloverá mucho más, y esta es una zona que puede inundarse fácilmente. Sube a nuestro carro y nosotros te ayudaremos a cargar tus cosas.
-Gracias amigos- contestó el hombre devoto, ... (ver texto completo)
-Vecino, le dijeron, dicen que todavía lloverá mucho más, y esta es una zona que puede inundarse fácilmente. Sube a nuestro carro y nosotros te ayudaremos a cargar tus cosas.
-Gracias amigos- contestó el hombre devoto, ... (ver texto completo)
Lo que yo saco de este cuento es que no podemos fiarnos de ese dios que se presenta. Los idiotas también son obra de Dios que al crear al hombre le dio la libertad para actuar respecto a muchas cosas. Hay muchos cristianos que sin ser idiotas fueron a una muerte segura en los circos romanos por fe en EL. Esa idea de dios pertenecería a la creéncia de un ateo que aplicaría el SALVESE QUIEN PUEDA O QUE NO SE FÍA NI DE DIOS, PUES NO CREÉ EN EL. A la hora de la verdad las ayudas enviadas por ese dios ... (ver texto completo)