Si quisiera estudiar algún idioma, sin duda estudiaría árabe, que casi es mi lengua actual, e iría a Madrid a perfeccionar, me bañaría en el Guadiana y bebería el aguita limpia de una noria de las que hay en Almendral. Después, desde la Alcazaba que corona Badajoz, recordaría con orgullo que fue cabeza de reino de la órbita de Al-Andalus, de la cual se desgajó de la mano del muladí Al Meridian. Comería el zumo de las aceitunas que se exprimen en las almazaras y, a la sombra de un almendro de esos ... (ver texto completo)