Pero una mini merendilla hay que hacerla allí.
Otro abrazo y buenas noches.
Otro abrazo y buenas noches.
Por supuesto, faltaría más, está prometido. Me hace mucha ilusión, porque la viña que fue de mi padre -la más próxima al pozo hpy casi cegado- era el sitio preferido por el jabeñerío para tender aquellas mantas que echábamos a manera de mantel y asientos sobre aquellos peñascos para amortiguar la incomodidad de nuestros culos y que tantos recuerdos me traen.
Chao, ques mu tarde, aunque sigo insomne,
Chao, ques mu tarde, aunque sigo insomne,