Hoy, Victoria (yo también tengo mis clacas de espalda) me ha visto el neurocirujano que, si le hubiera dado mi consentimiento, me hubiera operado hace dos años en Getafe. Opté por la vía mostrenca de aguantar al límite: hice gimnasia, caminé lo que pude, hice rehabilitación, en definitiva aplacé por mi cuenta la intervención quirúrgica y hoy me alegro. El médico –buen cirujano catalan con sólo 33 años- también se alegra porque “ estoy más que sorprendido por el comportamiento de su lesión, de haberle ... (ver texto completo)