SEMBRANDO.
De aquel
rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro
cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre
flores
se deslizó mi infancia dulce y serena,
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el
monte.
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