Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Yerro es ir de caza sin perro.
Ya que no seas casto, sé cauto.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Yernos y nueras, en las afueras.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Yerba mala nunca muere y si muere no hace falta.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Yerba mala nunca muere.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Y el que llegó de Copiapo de las mechas lo saco.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Yegua cansada, prado halla.