Puede ser cuestionable (o no) que el
Ayuntamiento quiera cegar la
Charca del Arrolino.
Lo que no es racional, y ni mucho menos ecológico, es que se pretenda cegar con trastos viejos, chatarra, lavadoras, cocinas,
bicicletas, colchones, latas de aceite y toda clase de residuos contaminantes que son arrojados sin ningún control por todo aquel que no quiere hacer uso del sentido común.
¿A nadie se le ha pasado por la cabeza que toda la toxicidad penetra en el subsuelo y contamina los acuíferos que
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