Cuando las cortinas ondean para Magacela -que es el amanecer- es que sopla “el gallego” y da gusto sentarse al fresco por la tarde; pero si las mismas cortinas tienden a volar hacia Don Benito, ¡agárrate!, que manda “el solano”: son los aires saharianos que soplan ardientes desde África; cuando esto pasaba en aquellos veranos inmisericordes, la calor sextendía por toda la noche y el jabeñerío sudando a raudales se sobaba la piel hasta sacarse pollillos. Hoy domingo puede ser un día desos.
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