Que está cabreado en demasía, vamos hasta los mismísimos, porque, entre renegados dogmáticos, de esos que odian hasta los cimientos de
Almendral; tragaldabas, ganapanes, zampabuches tragaldabas y demás, sin contar remilgaditos femeninos o machitos de los que se la cogen con papelillos de fumar, que, como os dijo, que conseguiréis que os hable en la lengua que se usa en el lugar, pero a cara de perro, a ver si así de una vez, se enteran los que divagan tras las
murallas en las que se han encasillado.
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