Hoy, estoy igual que mi ordenata, o sea, colgao. Ni siquiera sé cómo decirte que no es un problema gordo que de tus caños ya no brote agua, que estén más secos que un sarmiento el Ralengo y el Tardamasa, que se derriten los Polos, que sube el nivel del mar, y que la capa de ozono cada vez se adelgace más. Que sea muy moderno construirse piscinas donde antes estaba el corral, o en la cuadra donde pernoctaba nuestra fiel caballería. Ni que sigamos regando a manta o haciendo campos de golf.
Porque ... (ver texto completo)
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