ALMENDRAL: Parece mentira, pero un puente sirve para cruzar los...

Parece mentira, pero un puente sirve para cruzar los ríos más caudalosos, como el Ana a su paso por Olivenza, donde todavía se conserva el que desde hace unos doscientos años o más, fue medio derrumbado por los intereses y ambiciones de la época, pero, donde a pesar de todo, se ha hecho uno nuevo que acorta camino, une pueblos, desbarata los malos entendidos, ayuda al enriquecimiento moral y económico y, sobre todo, acaba con las tribus y caciquismos de toda laya y color, aunque eso sí, se pierda algún tres por ciento, que engrosará las arcas del listillo del lugar.
Las zanjas, sin embargo, ahondan las diferencias, fomentan los rencores, desentierran los fantasmas, empobrecen los espíritus, hacen que se enconen las yagas aún no cicatrizadas, disgregan y separan y, en definitiva, sólo sirven para el medro de cuatro gatos, los que no están por ella protegidos.
Ahora, que se acercan elecciones y para algunos pintan bastos, es el momento ideal de levantar esas barreras invisibles que, después, una vez que ha pasado la vorágine, cuando los hechos están consumados y no hay nada que rascar, alimentan la rabia y el despecho, el resquemor y la malignidad, y poquito a poco, se va haciendo más grande el socavón.
Los puentes también valen para acercarse al pueblo de al lado sin mojarse la faldriquera, en el flamante bólido adquirido quizá con el pellizco que tocaba, y engullir una suculenta mariscada
Por eso, al duende no le gustan las trincheras
Salud.