Este manquito de las patas delanteras, concretamente de la derecha, no se ha enterado todavía que el muro de hormigón de Berlin lo deshicieron las personas normales a bocados y patadas. Como es predicador vestido de blanco pero sin púlpito, de los que prendian hogueras en la plaza para quemar herejes, y aprendiz de Stalyn y Mao, sigue con las anteojeras puestas. No se ha enterado el guripa que vivimos en el 2.007. Hay que ser calabazo.
pepiño.
pepiño.
