Piensa el mangoneador que todos son de su opinión. Por un lado justifica lo injustificable y por otro exige ética, naturalmente, siempre que se interprete como ético lo que a él o a su grupo le interesa. Con astucia sibilina y apoyo farisaico desvía el tema y sigue erre que erre aplicando la consigna general que cada día usa la formación de todos conocida, pensando quizás, que el debilitar a su contrincante siempre les favorece, o sea, el divide y vencerás de siempre . Pero esto es Almendral y lo ... (ver texto completo)