Cuando los tres cerditos decidieron ponerse a trabajar juntos para construir una casa de piedra en medio del bosque dónde refugiarse, que fuera fuerte e impedir así que el lobo feroz se los comiera, no tardaron en darse cuenta que les faltaba un maestro de obra, un líder que les dijera qué tenían que hacer cada uno en cada momento. Un director que los coordinara. Así, que buscaron a uno en el sotobosque, y por una feliz coincidencia, se toparon con un jabalí experto en la materia que acepto el cargo ... (ver texto completo)