RELATOS AL
ATARDECER-CXII.
EL CAMPANERO. En un
pueblo de
Brasil, vivía un hombre humilde y sin ninguna formación que trabajaba en la
iglesia tocando las
campanas. Pero llegó una orden del obispado, que decidió que todos los empleados de las
parroquias tenían que haber realizado estudios primarios.
Para el campanero, algo mayor para ponerse a estudiar, aquello significó quedarse en paro. Sin nada que hacer, fue a la
plaza a fumarse un cigarrillo. Pero no tenía tabaco de liar y le pidió a unos
amigos ... (ver texto completo)