La comunidad extremeña cuenta con 1.500 kilómetros de costa de agua dulce, casi nada. El Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir atraviesan una geografía plagada de contrastes en la que además de la llana meseta, nos podemos encontrar escarpadas montañas rodeadas de piscinas naturales, gargantas, pozas, embalses, pantanos y hasta una playa de agua dulce, la de Orellana. Extremadura se consolida como un perfecto destino vacacional para los que buscan paisaje, deporte, relax, cultura, historia y gastronomía. ... (ver texto completo)