NO MERECEMOS TANTO SILENCIO
Desde tiempos remotos los místicos de las religiones huían del mundanal ruido y se refugiaban en las montañas, bosques y desiertos, privados de toda distracción.
Algunos hacían el voto del silencio según ellos para vaciarse de si mismos, buscando la ausencia de la bulla.
Los antiguos romanos veneraban a Tacita…”La Dea Muta”-Diosa Muda-, Diosa del Silencio convencidos de que el buen gobierno de una nación era tan necesario como la de la elocuencia.
En las escuelas ... (ver texto completo)
Desde tiempos remotos los místicos de las religiones huían del mundanal ruido y se refugiaban en las montañas, bosques y desiertos, privados de toda distracción.
Algunos hacían el voto del silencio según ellos para vaciarse de si mismos, buscando la ausencia de la bulla.
Los antiguos romanos veneraban a Tacita…”La Dea Muta”-Diosa Muda-, Diosa del Silencio convencidos de que el buen gobierno de una nación era tan necesario como la de la elocuencia.
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