LOS ZAMBOMBEOS
Allá por los años cuarenta y tanto el tiempo no se comportaba tan benignamente como ahora, lo hacía con bastante crueldad y con otro poquito de guasa.
Interminables días lloviendo y lloviendo sin parar hasta dejar cubiertas de légamo verde las blancas cuarcitas de que estaban enrolladas las calles de nuestro pueblo. Heladas y nieblas se sucedían unas a otras como los días de un calendario, pero esto no influía en lo más mínimo en el ánimo de la gente que ilusionada y frenética ... (ver texto completo)
Allá por los años cuarenta y tanto el tiempo no se comportaba tan benignamente como ahora, lo hacía con bastante crueldad y con otro poquito de guasa.
Interminables días lloviendo y lloviendo sin parar hasta dejar cubiertas de légamo verde las blancas cuarcitas de que estaban enrolladas las calles de nuestro pueblo. Heladas y nieblas se sucedían unas a otras como los días de un calendario, pero esto no influía en lo más mínimo en el ánimo de la gente que ilusionada y frenética ... (ver texto completo)