Los
campos de golf, en
España, son un instrumento de destrucción de la
naturaleza y de depredación de recursos naturales escasos como el
agua. Por más que los defensores de esta práctica adornen su actividad, la realidad es que las alteraciones provocadas por la construcción y puesta en funcionamiento de este tipo de instalaciones son de envergadura.
Desde el punto de vista social, la práctica del golf está circunscrita preferentemente a las clases económicamente adineradas, tratándose pues de
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