Por la mañana un domingo,
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa,
cosa que nunca olvidaba. Le dijo: Antonio
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado. Mientras que yo estoy en misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.
como siempre acostumbraba,
se marchó su padre a misa,
cosa que nunca olvidaba. Le dijo: Antonio
ven aquí, hijo amado,
escucha, que tengo
que darte un recado. Mientras que yo estoy en misa
gran cuidado has de tener,
mira que los pajaritos
todo lo echan a perder.